Suicidio… ¿Será la solución?

Categories: Temporada 2013

Joven, enamorada, sufrida y engañada… En la soledad de mi casa, encontré un botiquín repleto de toda clase de medicamentos, fue solo un segundo, y ya había decidido parar con mi dolor… Suicidio, la palabra que una vez pasó por mi mente.

Suicidio… la palabra que una vez llamó mi atención

Era una joven inmadura, obsesivamente enamorada, al sentirme sola y en total abandono, ese trágico domingo de un día y un año que decidí olvidar, llegué a mi casa luego de mi trabajo, y me encontré más sola que nunca… Las circunstancias habían confabulado un día de soledad, mamá y papá no estaban en casa, solo quedamos mi tristeza y yo, la soledad nuestra fiel compañera, porque de Dios nunca me acordé, aunque hoy sé que estaba ahí mismo conmigo, incluso cuando pensaba en llevar a cabo mi suicidio. Entre el llanto y ese vacío interminable que sentía en todo mi ser, caminé como un “zombi” hacia el cuarto de mis papás, llegué al botiquín buscando “algo” para calmar mi migraña, y de repente pasó por mi mente un “quiero morirme”, así es, el suicidio llegó a mi mente,  me bastaron solo dos segundos para encontrar las pastillas de dormir, antidepresivos, y otros medicamentos peligrosamente fuertes  , que alguna vez me recetaron y estaban ahí, olvidadas y como no, Satanás no desperdició la oportunidad para susurrarme al oído “– ¡Hey, Mira la solución a todos tus problemas, el suicidio!” 

Tomé varios paquetes de pastillas, pensando únicamente en el suicidio, unos minutos bastaron para marearme muchísimo, y como Dios que lo hace, llegaron mis papás, y lo que recuerdo aún hoy, aunque confieso que desearía olvidar, es ver sus caras de horror, al encontrar los paquetes vacíos junto a mi… Tenían una hija que había optado por el suicidio.

Llamaron rápidamente la ambulancia, llegamos al hospital, dichosamente para mi, nunca perdí la conciencia, porque la rapidez con la que actuaron fue la clave, sin embargo a pesar de estar bastante “drogada” por el medicamento, recuerdo perfectamente cómo entraban las mangueras por mi nariz, el frío del suero llegando a mi estómago, como se devolvía el líquido con pastillas aún aun digerir y los regaños y reproches de cuanta persona tuvo contacto conmigo ¿No te quieres?…¿Por qué quieres morirte?, interminables y miles de “¿Por qué?” y de repente, ante el llanto de mi madre y la mirada decepcionada de mi papá, caí en razón…

“Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando estén pasando por diversas pruebas. 3 Bien saben que, cuando su fe es puesta a prueba, produce paciencia. 4 Pero procuren que la paciencia complete su obra, para que sean perfectos y cabales, sin que les falta nada.”
La Biblia; Santiago 1:2-4

El suicidio no es más que la oscura trampa de un alivio que no llegará…

No llegará, si no pones a Dios a reinar tu vida, tus emprendimientos, tu ser. Un alivio que no llegará si no te ubicas y comprendes que la felicidad está en la cercanía del Amor Incondicional de Dios padre. La vergüenza que sentí al salir de ese hospital, no se la deseo a nadie, y solo pensaba “¿Señor, como fui a pensarlo, siquiera eso, a pensarlo?” las miradas de lástima y decepción me acompañaban, y no faltaba algún o alguna indiscreto (a) que preguntaba “¿Y por qué ud quiere matarse?”… La culpa y la vergüenza me siguieron por muchos días, atenté contra mi cuerpo, el cual no me pertenece porque es el Templo de Dios padre,  incluso meses, hasta que un día comprendí, que mi lucha no era con alguien, que mi verdadera lucha era conmigo misma y mis fantasmas. Pasaron muchos años, muchas equivocaciones más, sin embargo ya Dios padre, aunque yo permanecí a distancia de Él, por mucho tiempo más, de alguna forma había tocado mi corazón, y me dio razones para continuar, aunque he de confesar que a veces no las entendía… Hasta ahora.

“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.”
La Biblia; Galatas 6:8

El motivo para vivir, mi motor fue y es Dios padre…

Pasaron muchas más situaciones dolorosas, sin embargo la palabra “suicidio” fue desterrada de mi mente y mi léxico, al atravesar por tantas otras circunstancias que me arrancaron lágrimas, que me acercaron peligrosamente a la soledad, conocí a mi Padre, a mi Dios, y en medio de mi vida sin sentido aparente, encontré la paz y la fuerza necesarias para levantarme de la adversidad y por qué no, cambiar radicalmente mi forma de vivirla. Pero aún así me preguntaba, ¿Tendrá Dios padre, realmente un plan para mí?…

suicidio

La vida que Dios padre quiere para ti…

Dios padre, conocía tu nombre aún antes de nacer, papito Dios te amaba aun antes de que tu madre y tu padre existieran, Él te ha amado desde siempre, y si, efectivamente tiene un plan maravilloso para ti, al igual que lo tenía para mi. En medio de tu tristeza y de los susurros de satanás, que te hacen pensar en el suicidio,  ahí está papito Dios acompañándote, consolándote y enviando “rescatistas”  en tu auxilio, solo debes decidir tomar la ayuda. Te aseguro que Dios cumple Sus promesas, y la vida que sueñas, en la que hay felicidad y éxito, también es la vida que Él sueña para ti (y te aseguro que mucho mejor de lo que piensas) solo debes confiar, continuar y tener fe.

Hoy mi vida es hermosa gracias a Él, trabajar para Dios padre, vivir en obediencia a Sus designios, me dio la libertad y la felicidad que tanto tiempo atrás soñé.
Si en aquella fatídica tarde, de la peor decisión de mi vida, luego de querer llevar a cabo mi suicidio, si Dios no hubiera enviado a mis padres a la hora justa, seguramente estuviera muerta o con graves consecuencias físicas, y me hubiera negado la oportunidad de encontrar la verdadera felicidad, que está al abrigo de nuestro Creador, y está ahí al alcance de tu decisión, por favor decídete por Dios padre.

Él te ama, aunque hayas tratado de quitarte la vida, aunque hayas pensado en el suicidio, Él te ama aunque pienses en quitártela aún, solo dale la oportunidad de cambiar tu dolor por bendición, solo dale la oportunidad de cambiar radicalmente tu vida, porque mi Dios, no hace nada a medias…

“Y los redimidos del Señor volverán. Vendrán a Sión entre gritos de infinita alegría. Cada uno de ellos tendrá gozo y alegría, y desparecerán el llanto y la tristeza.”
La Biblia; Isaías 35:10

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