Soledad que se confunde…

Categories: Temporada 2013

¡Salva tú también una vida al leer este artículo! La vida es la experiencia carnal de una trayectoria espiritual. Al nacer lo hacemos solos; aun cuando salimos del vientre de nuestra madre, es por mucho, la soledad una experiencia que nos acompaña desde el primer hasta el último suspiro.

 Vivir en soledad aunque estemos acompañados

Es normal sentir en nuestros corazones que nos sentimos solos, sentir esa sensación de que el mundo no nos entiende, de que damos una lucha con cada amanecer, que es compartida únicamente por nosotros, puesto que hasta nuestra sombra, nos deja en soledad cuando la luz ha desaparecido.  La amargura de llorar como niños nos llega a cualquier edad, sea por la razón que sea, y nos atormenta llevándonos a sentirnos incómodos hasta con nosotros mismos. El estar en compañía de otras personas usualmente silencia este grito de realidad que experimentamos al ser hijos e hijas de Dios padre , puesto que aunque tengamos muchos “amigos”, una bella familia, y estemos sumergidos en un círculo social amplio…  El sentir soledad es una experiencia que nos acerca más a papito Dios; y que en los casos indicados, nos conduce a conocernos aún más. Lo importante no es la cantidad de gente que te rodea, si no, por el contrario la calidad de dichas personas… Y la fortaleza que estas personas le añaden a tu relación con Él Rey de Reyes.

Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia. (Salmos 16:7)

soledad

Es mejor la soledad a la turbación

Recuerdo cuando recién alcanzaba la mayoría de edad; y me encontraba sumido en el deseo de conocer “la vida de adulto”; aquellas fiestas hasta altas horas de la madrugada, repletas de bellas mujeres, música de actualidad, y licor a la orden del día… Recuerdo como cuando todo terminaba, y me acompañaba una terrible resaca, no comprendía, porque… Aun así; me sentía en soledad. 

 “Me asustaba el estar solo… “Pensaba que por estar acompañado podría callar de por vida el llamado que papito Dios me tenía preparado… Prefería estar con cuanta mujer aparecía, antes que humillarme y orar a Dios padre, clamando por una explicación. 

Al pasar de los años, y después de tanta fanfarria y decenas de “amigos”, un día me senté… lo recuerdo como si fuera ayer, y le dije a papito Dios; que finalmente había entendido que la fiesta y los excesos no me llenaban, y tome, como un caballero y como un varón, la decisión de alejarme de aquella turbación,  aquella turbación que por años silencio como secuestrador a esta soledad que sentí probablemente desde que me despedí de mi verdadero hogar… Aquella soledad que sé que sentiré hasta que regrese a mi casa, a las faldas de la casa de papito Dios, al abrazo fuerte y seguro del Creador, hasta que por fin llegue el momento de verlo, y decirle… Papá cumplí, recorrí la tierra proclamando Tu gloria, y conduje en la medida en que Tú me lo permitiste, la misión y el ministerio de vivir en Cofradía. 

“Pero tú eres el que me sacó del vientre; El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre. Sobre ti fui echado desde antes de nacer; Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.” (Salmo 22:9-11)

 

Dios padre envía la soledad a nuestras vidas

Luego de aquellos arrebatos de juventud, y de renunciar a los lugares que no me conducían a tener paz, comprendí que esta era a la vez, una de las grandes armas de Dios padre, para determinar en el silencio, que su promesa es real. Él NUNCA nos abandonara.   Mi Papá, el tuyo, y el de todo, quiere que nos sintamos en soledad, para recordar que realmente Él es quien nos brinda la alegría y el gozo, para saber que aunque no veamos al frente ni a los lados, siempre Él sostendrá nuestros pasos, y siempre, aunque solos, nos dirigirá a la felicidad, que solo en Él volverá a ser permanente, y no solo una colección de momentos como lo es en esta vida terrenal.

“¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.”(Salmos 43:5)

 

La soledad no implica depresión

Vivimos en tiempos muy importantes, tiempos que Dios padre escribió desde antes de que la primera de sus criaturas surcara los mares. En estos tiempos, tiempos de ciencia y tecnología, Dios padre nos ha revelado que existen muchas enfermedades, problemas químicos en nuestros cerebros, que obedecen a desórdenes genéticos, y a la misma contaminación de la sociedad en la que vivimos. Si confundes a la soledad con depresión… ¡Ten cuidado y busca ayuda! Dios padre nos envía la soledad como compañera; pero satanás busca confundirla con la depresión. Si en tu vida la depresión es constante debes primero que todo descartar junto a un profesional en psiquiatría que no tienes ningún problema, y creer realmente que esta persona será objeto de Dios, para contrarrestar a satanás y a su maldita depresión.

Invoqué tu nombre, oh Jehová, desde la cárcel profunda; Oíste mi voz; no escondas tu oído al clamor de mis suspiros.  Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas. (Lamentaciones 3:55-57)

¿Qué debes hacer cuando te sientas en soledad?

Ora… Clama a papito Dios y agradécele porque te está permitiendo vivir la sensación del exilio, la sensación de estar lejos de casa, para que llegado el momento, cuando decidas vivir en Cofradía, cuando decidas vivir en Comunión, sepas valorar el momento final, cuando seas llamado a Su compañía.  En la Cofradía Vino del Rey le hemos decretado la guerra a satanás, y a cada uno de sus engaños. Se tú también parte de la nueva era de papito Dios y humíllate ante Dios padre y desconoce cualquier otra potestad demoniaca que pretenda confundir dos términos (soledad y/o depresión), que tienen poco que ver entre sí. ¡Dios padre te ama! ¡Nunca estarás en soledad absoluta pues Su amor te acompaña!

Los que teméis a Jehová, alabadle; Glorificadle, descendencia toda de Jacob,Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel.  Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó. (Salmos 22:23-24)

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Y recuerden que al compartir este artículo con sus familiares y amigos, podrían estar salvando una vida, una vida de alguna persona cercana a ustedes, que este experimentando el engaño de que por estar solos, deben sentirse en depresión.

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