Rencor, daña tu cuerpo y tu alma

Categories: Temporada 2013

Día a día, escuchamos a muchas personas, quejarse de dolores y molestias, es normal enfermarnos como seres humanos, pero; ¿Qué pasa cuando la enfermedad corporal es producto de un alma enferma? El odio y el rencor son sentimientos que podemos experimentar los seres humanos, sin embargo, cargar con ellos se convierte no solo en una carga espiritual, si no también corporal.

Una pequeña historia: “Las papas podridas”

Hace mucho tiempo, un maestro le puso una tarea a sus alumnos; les pidió que al otro día por la mañana todos trajeran una bolsa con papas crudas y cada papa tenía que venir marcada con el nombre de cada persona a la que se le guardaba algún resentimiento.

Le pidió a cada alumno que cargara en su mochila, la bolsa de papas (patatas) crudas por una semana, ¡Algunas de ellas eran muy pero muy pesadas!…

Lógicamente, en el transcurso de la semana, las papas se fueron pudriendo, cada vez era más difícil llevar el peso de la bolsa y ni hablar del hedor que soltaba. Cada uno se dio cuenta que cargar con esa bolsa era verdaderamente difícil y horrible, el peso era mucho para algunos y por andar cuidando de no olvidarla en ningún lado, se desatendían cosas que eran más importantes y que los hacía felices.

Al cabo de una semana, llegaron muchos alumnos con la bolsa de papas, otros no lo soportaron y simplemente las tiraron a la basura. El maestro preguntó :- ¿Qué les pareció la dinámica?…

-Los que botaron las papas, le dijeron que ya no soportaban el peso, que se estaban enfermando y la gente que amaban se alejaban de ellos porque era insoportable estar cerca y que decidieron terminar con eso, y que se sentían libres, livianos y muy limpios. En cambio los que cargaron con la bolsa hasta el final dijeron que se sentían realmente cansados por el peso que cargaban, agobiados porque se sentían enfermos, solos porque nadie se les quería acercar y con náuseas por el asco que les producía la descomposición de las papas…

¿Y qué aprendieron? -Preguntó el maestro
Uno de ellos contestó: Maestro aprendí que el odio y el rencor se parecen a las papas, al principio, aunque son pesadas, no cuesta demasiado cargar con ellas, pero entre más tiempo pasa, la pudrición por llevarlas siempre con nosotros nos enferma y nos aleja de las personas que amamos, pues nos convertimos en indeseables por cargar tanto odio sin sentido.

Moraleja “Todos en algún momento cargamos papas en nuestra mochila, sácalas antes de que se oculte el sol, no vaya a pasar que se te pudran, te enfermes, dejes de hacer lo que realmente sueñas y alejes a quienes de verdad te aman”

 “Y que no juren los ricos y los poderosos no dar a los parientes, a los pobres y a los que emigran en el Sendero de Dios Padre. Pero en cambio que perdonen y tengan compasión de ellos. ¿No desearíais vosotros que Dios Padre os perdone? Dios es indulgente y Misericordioso”
El Corán; Sura 24: 22

Rencor, la más cruel enfermedad…

Quizá el cuento sea realmente metafórico, sin embargo y por mi experiencia con personas cercanas a mi, concuerdo completamente con la historia. Es muy triste ver a personas que amas, enfermas de odio y de rencor, donde su único tema de conversación sea “el día en que fulanito o sutanito se las pague de todas… todas”

Donde las observas alejadas por completo del amor de Dios Padre y como su salud empieza a decaer, por la oscuridad y la pudrición del rencor; problemas intestinales, dolores de cabeza, dolores de espalda, malestares generalizados, nervios, presión arterial alta, e incluso ciertos tipos de cáncer están relacionados con la capacidad de cada uno para perdonar.

Quien carga con rencores, tarde o temprano empezará a “psicosomatizar” todos esos resentimientos celosamente guardados. ¿Te has sentido enfermo(a)? Posiblemente en este momento quizá estés haciendo tu propio examen de conciencia, como lo hice yo en algún momento de mi vida, cuando la luz de Papá me dio la libertad y decidí tirar a la basura mi “bolsa de papas podridas del alma”.

Rencor

Dios Padre te quiere libre, te quiere feliz…

Se que a estas alturas de la lectura, tienes varios nombres rondando tu cabeza, y posiblemente te estés resistiendo y tengas miles de razones para no perdonar a esa persona, tal vez pienses que es terrible lo que hizo, pero yo quiero darte tres razones para alejar el rencor de tu vida; la primera es que Dios te hizo libre, por ende te quiere liviano(a), para que puedas correr detrás de tus sueños, la segunda es que, es posible que esa persona ni se de cuenta del rencor que le tienes, o bien no le importa, así que estás enfermando tu cuerpo y tu alma sin ningún sentido, y el tercero, es que el perdón te libera primeramente a ti, no solo a esa persona que quizá nunca te pedirá “perdón”.

Estás cargando una gran y pesada cadena, hoy eres un esclavo de sentimientos oscuros, hoy tu alma carga la pudrición del rencor y tu cuerpo sufre también las consecuencias, o ¿Acaso crees que el insomnio del que padeces, o el estrés del cual sufres, o las palpitaciones que te aquejan vinieron solas? 

Así que te invito a re valorar tu posición, te invito a tirar a la basura “las papas podridas de tu alma”, no te equivoques pensando en que la felicidad no se hizo para tí, has estado muy ocupado(a) cargando el peso de tu rencores, y has descuidado las cosas importantes de la vida, perdona y deja ir, avanza y olvida, que la vida es muy corta, recuerda que Dios Padre te ama y te quiere feliz…

“En conclusión, sean todos de un mismo sentir (tengan todos armonía), compasivos, fraternales, misericordiosos, y de espíritu humilde; no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fueron llamados con el propósito de heredar bendición”
La Biblia; 1 Pedro 3:8-9

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Que Dios Padre bendiga enormemente tu vida y la de los que amas…

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