Poder de la Fe

Categories: Temporada 2013

En nuestros días el mundo se encuentra colapsado, la gente poco a poco ha encontrado menos tiempo para dedicar a personas importantes como la familia, amigos y por supuesto Dios… El camino se nos ha hecho muy pesado, y a veces no le encontramos sentido a nuestro existir, muchos hasta creen que Dios padre se ha olvidado de ellos… ¿Acaso se ha perdido el verdadero valor, el poder de la fe?

Poder de la fe, una historia para reflexionar…

Existe una pequeña historia, de esas que me gustan, que habla sobre la fe en tiempos de desesperación, en tiempos en que la fe, es lo único que tienes, sin percatarse que es el poder de la fe, el arma más poderosa cuando se canaliza en oración a Dios padre…

Cuenta la historia, que una mujer, había perdido su trabajo, no tenía a su esposo al lado (quizá era mamá soltera, viuda o su esposo la había abandonado) y sus hijos eran muy pequeños aún, no encontraba un trabajo que le brindara todo lo necesario para traer la comida y pagar las cuentas de la casa. Esta mujer, al ver a sus niños con hambre, oró desesperada a Dios padre y Él le ordenó entrar a una tienda de comestibles a pedir ayuda, ella, quien nunca en su vida había pedido nada, dudaba, y nuevamente, oró, y la respuesta fue la misma, “ve a la tienda de comestibles”, eso dictaba Dios a su corazón…

La mujer, con su mirada baja, entró a la tienda, siendo recibida por un “mal encarado” dueño, quien de mala forma le dijo “¿Qué desea?, nuevamente oró muy dentro de su ser, y Dios  le dictó, “Dile que deseas que te ayude con comestibles, pero que necesitas un tiempo para pagarle”, ella utilizando el poder de la fe, le dijo al dueño eso mismo, que necesitaba comestibles, que no quería que se los regalara, solo que le diera tiempo para ir pagando mientras encontraba un mejor trabajo, el dueño quien era un hombre que no creía en Dios; muy enojado le dijo “Acaso tengo cara de beneficencia?, ¿Acaso crees que yo regalo mi trabajo?, ¿O bien que el dinero me llega del cielo?…

El dueño de la tienda, en tono de burla le dijo a la mujer, para que acabara de irse de la tienda; “Pero con una condición, te voy a regalar los víveres que se equilibren con el peso de la lista que anotarás en un papel”  y soltó una carcajada… La mujer, dudó por un segundo, pero, volvió a usar el poder de la fe, oró íntimamente a Dios padre y esta vez la respuesta fue... “Acepta”, y le dijo al dueño que sí, este señor más se reía de la ocurrencia de la mujer (¿Que puede pesar una hoja de papel?), sin embargo, antes de poner su lista en la balanza volvió a orar, y nuevamente Dios padre le dijo, ve confiada y pon tu lista en la balanza… La mujer, confiada en el poder de la fe hacia la palabra de Dios padre, humildemente, puso el papel con la lista de abarrotes en la balanza, y pasó algo increíble, est se inclinó a tal grado que el plato pegó fuertemente en el mostrador…

El dueño, muy asustado, revisó la balanza, y al ver que no había nada, mas que una hoja de papel doblado, procedió a poner los abarrotes en el otro lado de la balanza, llevándose la sorpresa de que está ni se movía, colocó y colocó, muchas cosas, y cuando se terminó de repletar, está apenas llegó al equilibrio, eran muchos, muchos abarrotes… Colocó todo en una caja y como lo había prometido, le entregó los víveres a la mujer y ésta se fue corriendo, feliz a su hogar…

Aún atónito, incrédulo, decidió revisar el papel con la lista de los comestibles, que la mujer había puesto sobre la balanza, y eso fue lo que encontró; no había en realidad una lista de compras… la mujer había escrito una oración que decía así “Señor, Tú sabes mi necesidad, en Tus manos dejo todo lo que necesito, dame aquello que creas justo, aquello que sea Tu voluntad…” Ese día aquel hombre conoció, el poder de la fe…

Poder de la fe

¿Cuánto pesa tu fe?

A todos nos es dada la semilla de la fe, y está en cada uno guardarla o bien sembrarla, verla germinar, cuidarla y verla crecer. La fe no se basa únicamente en observar testimonios de milagros, no, porque es fácil creer cuando vemos con nuestros ojos físicos un favor concedido.
El verdadero poder de la fe, se ve reflejado cuando todas las circunstancias están en nuestra contra, y aún así, obedecemos a Dios padre y seguimos adelante, dando pasos en “la oscuridad”, aún cuando todo el mundo nos diga que todo está perdido, aún cuando nuestras propias dudas nos incitan a no seguir avanzando, es ahí donde el verdadero poder de la fe, tumba la balanza a nuestro favor… En lo momentos más duros de nuestra vida, es donde nuestra fe es probada, donde aprendemos a ver con nuestros ojos espirituales, cosas que están más allá de nuestro conocimiento, en el plano espiritual, en lo sobrenatural…

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”
La Biblia; Hebreos 11:1

Tumba la balanza, haz ya la diferencia…

Cuando Dios padre llame tu atención, de la forma en que Él crea conveniente, tu fe será probada. Sin embargo, en ese momento, dobla tus rodillas y entrégale toda tu vida, tus circunstancias, tus miedos, tus fuerzas a Papá. El verdadero poder de la fe, lo conocemos solo en momentos de prueba, no existe otra forma de probar el poder de la fe. Si ante cualquier adversidad o sufrimiento, tomas a Dios padre como la fuente de tus fuerzas, Él, poco a poco aniquila tus miedos, tus dudas, y el verdadero poder de la fe, va emergiendo de tu ser como fresco manantial, y es ahí donde lo imposible se vuelve posible, donde la derrota se convierte en éxito, donde el camino empinado te hace más fuerte, donde lo natural se torna sobrenatural…
Así que ahora mismo, utiliza el poder de la oración, y tumba la balanza de la fe, y avanza siempre, aunque todo esté en tu contra, aunque se burlen de ti, aunque humanamente sea imposible, poco a poco, verás como empiezan a suceder cosas, como Dios padre empieza a actuar, y sabrás en ese momento, cual es el poder de la fe…

Que Dios padre te inunde de bendiciones, que en cada paso de tu vida te encuentres con Su luz, para que siempre puedas afrontar toda circunstancia, que para el mundo puede ser buena o mala, pero para tí, solo será, un escalón más, en el avanzar por la vida, de la mano de Papá…

“Mas yo en ti confío, oh Dios padre; digo: tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores. Haz resplandecer Tu rostro sobre tu siervo; sálvame por Tu misericordia.”
La Biblia; Salmos 31:14-16

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