Pobreza ¿Material o espiritual?

Categories: Temporada 2013

¿A quien no le gustaría despertar con la vida resuelta? Pero a menos de que nacieras siendo el heredero de alguien con mucho dinero, tendrás que trabajar arduamente, si quieres conseguir una vida cómoda y sin necesidades económicas… Sin embargo, casi nadie piensa en enriquecer su alma, y aunque todos nacemos bajo la riqueza espiritual de nuestro Dios Padre, no todos eligen enriquecerse en Su Luz, y la pobreza se encarna en su interior, rehusándose a crecer espiritualmente…

Pobreza espiritual, esa es tu elección

“Una vez un hombre que poseía muchos bienes materiales, llevó a su hijo a pasear al campo, donde unos parientes que vivían en “pobreza”, con el propósito de que su hijo viera cuán “pobres” eran y apreciara lo que él le daba.

Un día y una noche duró la visita a sus familiares pobres, durmieron en la humilde casita; Cuando iban de regreso a casa en su automóvil del año, el padre le preguntó a su hijo:

— Hijo, ¿qué te ha parecido nuestro viaje?

— ¡Hermoso, papi! le contesta el niño.

— ¿Te das cuenta cuánta pobreza pueden tener algunas personas?

— Sí —, respondió el pequeño.

— ¿Y… puedes decirme lo que aprendiste, mi niño?

— Claro papi… Vi — dijo el pequeño — que nosotros tenemos un perrito en nuestra casa, ellos tienen ¡más de cuatro!. Nuestra piscina llega casi a la mitad del jardín, ellos tienen ¡un hermoso río que no tiene fin!.

Nosotros tenemos unas hermosas lámparas en la entrada de nuestra casa, ellos tienen miles y miles de estrellas y luciérnagas que iluminan su noche.

Nosotros tenemos una gran mesa en el comedor, el silencio y la música suave reinan, donde abunda y sobra la comida, donde nuestros sirvientes nos sirven en silencio. Ellos comparten una mesa pequeña, rodeados de los ruidos del campo, agradecen a Dios por sus alimentos y luego, todos conversan amenamente y se ríen contando las aventuras del día y lo bueno que es el Creador con ellos, mientras tanto consumen lo que ellos mismos cultivaron en su patio que se pierde en el horizonte…

El padre se quedó impresionado … y su niño agregó:

— ¡Gracias, papá, porque me haz enseñado la pobreza que vivimos, donde lo único que tenemos es dinero y me has regalado la esperanza de ser algún día “tan rico como ellos” 

“Y sabed que vuestros bienes y vuestros hijos no son sino una prueba y que cerca de Dios hay una magnífica recompensa”
El Corán; Sura 8:28

Un palacio como casa, y un tugurio como alma…

Recuerda que en tu alma yace la Luz de Dios Padre, por tanto debes procurar no vivir en pobreza, enriquecer tu espiritualidad; porque es ahí donde muchos hombres y mujeres han fallado, y luego de toda una vida llena de trabajo y esfuerzo, llena de riquezas y bienes; rehuyendo a la pobreza material, se dan cuenta de que en realidad no tienen nada, la soledad, el nerviosismo, la impotencia se apoderan en gran forma de ellos (no es de extrañar las noticias de suicidios de personas que en apariencia “lo tenían todo…”)

Pues según muchos de ellos, creyeron y se acostumbraron que todo se compra con dinero; y en realidad, la comunión con Dios Padre es totalmente gratuita, dicen que “La riqueza puede ser una prueba de carácter más grande que la pobreza”, y en realidad es así, porque desde el momento en que tus problemas económicos desaparecen, empiezas a ponerle especial atención a ese “vacío” que llevas por dentro, ocasionado por dejar de lado la prosperidad espiritual.

Así que hoy, te hablo a ti, que día a día procuras salir de la pobreza, que trabajas muy duro, para ganarte el sustento diario y porque no, tus “gustitos”, a ti que procuras ahorrar para tener un mejor futuro, si, a ti te hablo… Procura que crezca más tu fuerza interior, tu sabiduría, pero por sobretodo tu riqueza espiritual, no te engañes pensando que ya habrá tiempo para cultivar tu fe, puede ser que cuando creas que tendrás tiempo, ya no sepas como hacerlo o simplemente no tengas tiempo ya, pues es Dios y solo Dios el dueño de las horas. Que tu corazón, tus pensamientos, estén puestos en Dios Padre, procura que tu mayor riqueza esté en los cielos, y dale a Dios Padre la mansión de tu alma, Él no se merece menos que eso…

Pobreza

Enriquece tu espíritu, ¡VIVE EN ABUNDANCIA!

Espero que la historia que antes les compartí, haya despertado la inquietud de eliminar la pobreza y trabajar para tu riqueza interior. Por la forma en que vivimos la vida, muchas veces se nos olvida que nuestro principal objetivo es trascender y crecer, para que podamos ser verdaderamente utilizados en la misión que Dios Padre ha soñado para cada uno de nosotros. El problema está cuando nos enfrascamos y creemos que la vida es un vaivén de bienes materiales, donde el poder lo da el dinero. Y efectivamente el mundo material funciona así, sin embargo solamente salir de la pobreza material, está muy lejos de ser la verdadera felicidad.

Día a día recibimos infinidad de solicitudes y peticiones, para que oremos por las finanzas, sin embargo extrañamente, no recuerdo más que unas cuantas, en la que nos piden orar por la riqueza espiritual, por el crecimiento de la fe y generalmente son personas acomodadas económicamente y es ahí donde nos damos cuenta de que la realidad, es que el paisaje “no es como lo pintan” y éste panorama, en realidad no cambia mucho estando arriba o abajo en  la clase social.

Si Dios Padre reina tu vida, puedes ser excepcionalmente feliz, llevando una vida en comunión, aunque tus bienes no sean demasiados o bien sean incontables, viviendo esa comunión con Dios Padre, es posible que salgas de la pobreza del alma y  logres la riqueza espiritual, para que tu boca hable de la abundancia de tu corazón, el aliciente y la promesa que te hará despertar lleno de sueños y buenos propósitos, donde tu límite será el que tú mismo te impongas y donde la pobreza espiritual no sea una opción.

“No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”

La Biblia; Mateo 6: 19-21

Que Dios Padre brille en el palacio de tu alma, que tus riqueza y tu tesoro en los cielos sean gigantescos y que cada día se convierta en la fuerza y la potencia, para llevar esperanza a aquellos que aún no ven la Luz de Dios Padre…

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¡Bendiciones!

 

 

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