Pecado gestado por la mente…

Categories: Temporada 2013

Muchas veces nuestra percepción del pecado no es la correcta… ¿Sabías que desde que se gesta en nuestra mente, ya estamos pecando?… “No hay árbol que germine sin semilla…”

¿Por qué se da el pecado?

El ser humano, por su libre albedrío, se ve tentado muchas veces por las cosas que el mundo ofrece: dinero, sexo, libertinaje… donde todo se ve confundido con la libertad (que es algo muy distinto). El pecado no viene por sí solo, existe siempre un detonante que nos sirve de “gatillo” para justificar nuestro mal proceder. Sin embargo este “detonante” no siempre viene de los demás, muchas veces, son sentimientos mal analizados, pensamientos infundados y ataques externos que quizá nunca existieron… En fin, el deseo de pecar contra otra persona (el pecado es pecado porque a parte de lastimarnos, daña a los demás) generalmente es infundado por pensamientos ilógicos y malas interpretaciones de lo que percibimos de los demás, y es precisamente eso, lo que deja entrar el pensamiento gestor del pecado a nuestra mente.

pecado

¿Qué hacer para detener el pecado?

Analizar… Y recordemos, el pecado no es solamente, cuando un hecho malintencionado es llevado a cabo, no; el pecado es pecado desde el momento en que entró a tu mente y lo analizaste como posibilidad… y ese es el momento ideal para erradicarlo, sin embargo también es el momento donde tiene más fuerza… Y a la pregunta de ¿Qué debemos hacer para detenerlo? Cuestionarte y ser empático, llamemos las cosas por su nombre, el hecho de que yo no me sienta afectado por una situación similar, no significa que la otra persona no se sienta profundamente lastimada por lo mismo. Si no edifica, simplemente destruye… Si destruye, es maldad, y la maldad viene de Satanás, no de Dios padre… por tanto es pecado.

“Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.” (Santiago 1:13-14)

El precio del pecado…

Si tu necesidad de pecar es superior a tus razones para no hacerlo, quizá exista una herida en tu corazón que no has descubierto, e intentas pasar la factura, y ojo… esas facturas se te devuelven y por mucho más del doble, al final terminarás hiriendo e hiriéndote profundamente . Pide ayuda, consejería, cualquier herramienta profesional o cualquier persona de tu confianza con la que puedas conversar, exponer tus pensamientos y pedir una segunda opinión, eso si, de alguien que esté encaminado y firme en Dios padre, te sorprenderías las formas misteriosas en que Dios actúa cuando buscas ayuda para detener el gestor del pecado…

“Los simples heredarán necedad;Mas los prudentes se coronarán de sabiduría.” (Proverbios 14:18)

¿Y qué hacer cuando el daño está hecho?

 

Si no estás arrepentido, rogamos a Dios padre que en algún momento te dé la claridad de mente necesarias para hacerlo y analizar tu mala conducta.

Si estás arrepentido, te espera un camino largo, pero Dios padre está contigo.
Lo primero que debes hacer es erradicar la mentira, que es el nutriente del pecado (cualquier tipo de mentira por más insignificante que esta sea) recuperar la confianza, cuando esta está rota, es una tarea muy dura, que solamente los que de corazón desean, que Dios padre restaure ese daño pueden lograr.
Pedir perdón de corazón, y no esperar un “claro que si te perdono…” Se puede dar en ciertos casos, pero generalmente no es así, el perdón aunque es una decisión, se gana y es algo bastante “caro” por cierto. Si crees que no vas a poder ser constante en tu pensar y actuar, es mejor alejarse y no dañar más a esa persona.
Sinceridad total ante cualquier cuestionamiento o pregunta que se te haga… Si realmente deseas renovar las cosas, debes ser alguien completamente abierto, la transparencia da alivio.
Buscar el punto de “quiebre” aquello que te impulsó a pensar en pecar, para garantizarte que realmente no volverá a pasar… Debes analizar profundamente este punto y cuestionarte si puedes superarlo, si la respuesta es “Sí”continúa, y sigue hacia adelante  si la respuesta es “No”, trata de actuar con sinceridad, no sería justo estar hiriendo a las personas porque tu no puedes ser constante y firme con un buen actuar 

 “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado… Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado…” (Salmo 32:1,5)

¿Puede Dios restaurarnos y restaurar lo que destruimos?

Mil veces si… El tiempo es de Dios padre, cuando un corazón está arrepentido Él lo perdona, existen las consecuencias del pecado, esas debemos pagarlas, porque son “nuestras cuentas”, sin embargo es posible alcanzar con tiempo, amor, sinceridad, aceptación y mucha paciencia, la restauración del daño ocasionado.

¿Estás dispuesto (a) a pagar el precio?… Entonces sé constante y sincero, aleja la mentira y el pecado huirá… Por último y lo más importante espera en Dios padre… Al final Él te dará la respuesta, quizá no sea la que esperas, pero posiblemente sea la que realmente te haga feliz… Solo confía, recuerda, tu eres la obra de Sus manos; Él puede leer el final del libro que es tu vida y guiarte para que realmente valga la pena…

“…cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos.” (Salmo 138:8)

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¡Que Dios padre te bendiga!

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