Honestidad, amor por la verdad

Categories: Temporada 2014

Vivimos en tiempos en los que ser honesto, es un verdadero acto revolucionario. Pues nuestra sociedad se ha degradado y ha dejado a un lado muchos valores importantes como la honestidad, solo para sobresalir en asuntos que, tarde o temprano demostrarán, el porque muchos no son aptos para realizar tareas de verdadero alcance e importancia para la misma sociedad.

Honestidad, una historia que inspira…

Cuenta la historia que en un reino muy lejano, el portavoz de los ancianos, fue enviado a todos los pueblos que conformaban el reino, y le pidió al consejo de cada uno, que eligieran a la persona que consideraban más apta para ser emperador.

En uno de ellos, vivía Isabel, una joven pastora, que era conocida por el amor que profesaba a su pueblo. Isabel fue enviada, llegó al gran salón, donde se encontró con cientos de jóvenes de todos los pueblos del reino y que tenían la oportunidad de ser emperadores o emperatrices; el consejo de ancianos, les dió la bienvenida y su portavoz, nuevamente tomó la palabra… Y dijo: “Cada uno de ustedes recibirá una semilla, la deberán plantar en tierra de su pueblo y la cuidarán, cuando llegue la primavera, nos reuniremos de nuevo aquí, cada cual con la planta que cuidaron en una maceta, quien tenga la planta más cuidada y con la flor más hermosa, será quien ocupe el trono”…

Isabel tomó la semilla y la guardó con mucho cuidado y emprendió el camino de vuelta a casa. Una vez en su pueblo, la plantó en  la mejor tierra de las montañas, la regó y la cuidó con mucho amor y esmero. Los días pasaron y la semilla no germinaba, le puso más tierra, la abonó, la regó y hasta le cantaba todos los días, sin embargo,  no se observaba ningún brote.

Llegó por fin la primavera y con ella el momento de presentarse en el palacio con su planta, sin embargo, nunca brotó nada de su maceta. Llegado el gran día, al amanecer, Isabel tomó su maceta vacía y llena de tristeza, fue a su cita en el palacio. La gran sorpresa que se llevó al entrar… cientos de jóvenes con sus macetas que lucían hermosísimas y maravillosas flores.

Un anciano sabio recorrió el salón, observando cada maceta… Llegó hasta donde Isabel, y ella, llena de vergüenza y cabizbaja, no se atrevía a verlo a los ojos. El anciano, tomó con dulzura su barbilla, le levantó la cara, y le dijo “Amada niña, tú vas a ser nuestra emperatriz”…

Isabel pensando que era una broma le dijo “¿Pero, si mi maceta no floreció y el trono lo tendrá aquella persona que tenga la flor más bella?…”
-Así es, contestó el sabio, plantamos la semilla de la honestidad en cada corazón, y en el tuyo floreció… a todos, aquel día, les dimos semillas muertas, y de semillas estériles no nacen plantas, mucho menos flores…  

“He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría”
La Biblia; Salmos 51:6

¿Ser o parecer?

Lo cierto es que muchos hemos dicho, cuando queremos alcanzar alguna meta, que sea como sea la vamos a alcanzar, y desgraciadamente ese “sea como sea” se ha convertido en el común denominador para obviar la verdadera importancia de la honestidad, para ganar un objetivo. Lo más importante y la moraleja de esta historia, es que muchas veces cuando nos creemos perdidos y tentados a hacer cosas incorrectas por salvaguardar una “apariencia”, es cuando quizá estamos realmente muy cerca de encontrar la salida a nuestros problemas y llegar al verdadero encuentro con la honestidad.honestidad amor por la verdad

“Di: -la verdad ha venido y lo falso no podrá originar nada ni renovar nada”
El Corán, Sura 35:49

En momentos de desesperación y soledad, es, cuando generalmente nos equivocamos y le damos rienda suelta a un sin fin de “posibles soluciones” obviando o tergiversando la verdad y dejamos la honestidad a un lado, que al final nos llevan a hundirnos y perder aquello con lo que tanto hemos soñado, todo, por no ser honestos. Falsificar una firma en un reporte al hogar, robar a alguien que confía en nosotros, prometer algo que desde un primer momento sabemos que no cumpliremos, todo para alcanzar un objetivo que no será a largo plazo.

Es por eso que Dios Padre nos insta a practicar la honestidad y a ser verdaderos, porque al final la mentira lo único que trae es desilusión, pérdida, tristezas y desengaños, y depende de lo que sea incluso problemas legales, financieros que a muchos han llevado incluso a la muerte. “Parecer honesto” no cuesta al principio, sin embargo con el paso del tiempo y las circunstancias, se vuelve imposible, “ser honesto” quizá sea difícil al principio, pero esa honestidad, te dará tranquilidad toda la vida…

“Y di: -Ha llegado la verdad y el error ha desaparecido, porque el error está  predestinado a desaárecer”
El Corán; Sura 17: 81

Dios Padre quiere tu honestidad en momentos de angustia…

Y a ti, que en este momento te vino a la cabeza esa “circunstancia” que estás pasando y piensas en hacer algo “deshonesto” para salir del paso, a ti te hablo, Dios Padre quiere que prosperes, te quiere bien, cuando ya no veas el camino, no pienses en salir por la puerta más cercana, porque aunque parezca una salida, es posible que luego se convierta en un camino de espinas, dolor y vergüenza, todo tiene solución y con la honestidad como tu escudo, podrás salir tarde o temprano de eso que te atormenta hoy, dejando en ti una increíble enseñanza para el futuro…

“Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros…”
La Biblia; Efesios 4:25

Dios Padre les bendiga grandemente y que en sus corazones floresca siempre la honestidad… Quedan cordialmente invitados a dejar sus comentarios al pie de esta prédica…

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