Hijos materialistas

Categories: Temporada 2013

Chicos y chicas de plástico, son nuestros hijos materialistas, dentro de un mundo consumista, que cada vez pierde más el norte sobre lo que es importante y lo que no es…
¿Qué estamos heredando a nuestra descendencia?… 

Hace algún tiempo Giselle, Pescadora de Almas en nuestro amado Ministerio, desarrollo un interesante artículo sobre la importancia de enseñar a nuestros hijos a orar, a buscar de Papá, y con eso, como lo dice la palabra, señalarles una ruta llena de Luz, prosperidad, y protección de Dios Padre; y hoy a solicitud de una de nuestras seguidoras en las redes sociales, quiero abordar un tema de crianza: “Hijos materialistas”; un tema de actualidad, un tema que compete a los que son, y a los que según la voluntad de Papá serán padres.

El consumismo a ultranza de nuestros valores

Los hijos materialistas se vuelven “materialistas” por una mala educación; ya saben que no me gusta predicar por las ramas, y que no voy a pretender que el problema es de ellos, cuando realmente el problema es de los padres. Padres que han vivido su vida rindiendo homenaje al dios dinero, y buscando solucionar las carencias de su alma con dinero… Los niños son arcilla en nuestras manos, debemos enseñarles desde sus primeros pasos, que lo importante es la oración y lo simple, lo natural, que lo bello es la naturaleza donde encontramos la máxima expresión de perfección de Dios padre, y mostrarles que las cosas materiales funcionan para alcanzar propósitos, y no para ser “propósitos” por sí mismas. Cuando vivimos en una sociedad como la nuestra, donde todo recibe un precio, estamos inculcando valores consumistas, valores que tarde o temprano culminarán en que esos hijos materialistas, se pongan precio inclusive a sí mismos.

Hijos materialistas

¿Qué debemos hacer cuando el problema ya esta presente?

Hace algún tiempo salía con una mujer de una familia muy adinerada, y que en general no tenían mayores limitaciones adquisitivas, y una vez nos encontrábamos de paseo en un centro comercial, con ella, su madre, su hermana (mi excuñada pues), y los dos hijos de mi excuñada…

Recuerdo la escena como si fuera ayer, de ver a esos dos revoltosos llorando, porque querían a modo de exigencia que les compran algo; yo por mi parte, como nunca he sido tolerante con la malacrianza, preferí prestar oídos sordos y caminar viendo tiendas… Al poco tiempo regresamos, y vimos que la abuela, en efecto los había complacido… ¿Les compro un juguete preguntaran?No¡Les compro la ventana entera! Cerca de 50 juguetes, todos los que se encontraban en los ventanales.

Sin lugar a duda era una familia bendecida, puesto que la cantidad de dinero que costaron esos juguetes, era algo insignificante, pero hoy por hoy, uno ve el resultado de las conductas…

Estos niños malcriados, hijos materialistas, hoy por hoy son unos inadaptados sociales, viven y seguirán viviendo hasta que la abuela se muera del capital acumulado de generaciones pasadas, y les garantizo, que niños así, no conocen límites, no conocen leyes, y como nunca los enseñaron a que no todo tiene precio, muy probablemente, nunca valoren a su esposa, a sus hijos, ni ninguna de las gracias de Dios padre.

“Y sabed que vuestros vienes y vuestros hijos no son sino una prueba y que cerca de Dios hay una magnífica recompensa”
El Corán; Sura 8:28

El peligro de los hijos materialistas

Los padres tendemos a ser alcahuetas, lo sé, pero debemos tener una medida clara entre la disciplina y las dádivas, es muy diferente manejar “programas” de incentivos con nuestros hijos, a simplemente, concederles lo que piden porque gritan, lloran y patalean. Lejos de la historia del centro comercial, hace poco, comentaba con una muy buena madre, que la importancia de los límites en la casa, es enseñar que los límites deben respetarse, que no todo tiene un precio, y que no todo puede ser comprado… Esto con la intención de proteger a nuestros niños, de ser delincuentes en potencia, hijos materialistas y terminar finalmente siendo enseñados por la vida en una correccional o prisión estatal.

Los niños son resultado de lo que les enseñamos, veamos y asumamos las consecuencias; de criarlos según el amor incondicional de Dios padre, enseñémosle que vale más un abrazo y un beso sincero, que miles de juguetes, enseñémosle a no ser hijos materialistas. 

En el nombre que dobla toda rodilla, en el nombre de Dios Padre, declaro bendición sobre tus hijos, nacidos y no nacidos, para que la Luz de Dios padre, mediante esta palabra inspirada por el Espíritu Santo, rompa toda cadena de materialismo, de consumismo, y de alcahuetería en tu vida, y en la vida de los que amas.

“Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos”
La Biblia; Deuteronomio 4:9

Que la voluntad de papito Dios domine tu vida.

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