Codicia, afán por el dinero…

Categories: Temporada 2013

Vivimos en un mundo material lleno de codicia, donde absolutamente todo tiene un precio, incluso los seres humanos. Sin embargo existen dos fuentes de las cuales proviene, la principal y la única que debemos reconocer, la que proviene de Dios padre, y la otra fuente, quizá la más usada… La de satanás… la famosa codicia…

¿Como reconocemos cuando pedimos prosperidad, si lo hacemos por codicia o por bendición?

A veces no es tan sencillo separar la codicia con el deseo de superación con un objetivo, sin embargo se puede reconocer si pones la suficiente atención…
Antes de pedir la prosperidad que dices necesitar (Debemos analizarlo para pedir correctamente, pues Dios padre nos quiere prósperos) pregúntate lo siguiente:

¿A quien recurres cuando te sientes desesperado (a)?

Esto es más común de lo que parece, el ser humano por defecto, en la mayoría de los casos, quiere vivir bien, a costa de lo que sea, por causa de la codicia, de repente se ve encerrado y casi ahogado en las deudas que contrajo para ese “vivir bien”, ahí nos encontramos, con los engaños de Satanás, la codicia y la avaricia,  lo único que traen al final es ruina, a veces económica, pero la más grave es la ruina espiritual…
En momentos de desesperación, la solución es doblar rodillas y reconocer tu derrota delante de Dios padre, reconocer tus errores y ahora sí buscar una solución siguiendo las señales de papito Dios. A veces por duro y paradójico que parezca, debemos tocar fondo y quizá hasta perderlo todo y no queda más que empezar de cero, que incluso es una de las más grandes bendiciones, la oportunidad de un nuevo y correcto comienzo…

“Los que confían en sus haciendas, Y en la muchedumbre de sus riquezas se jactan, Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar a Dios su rescate. (Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se hará jamás;) Que viva adelante para siempre, Y nunca vea la sepultura. Pues se ve que mueren los sabios, Así como el insensato y el necio perecen, Y dejan a otros sus riquezas” (Salmos 49:6-10)

¿Que eres capaz de hacer para alcanzar el éxito financiero en tu vida?

Si le preguntamos a alguien en una situación delicada, quizá conteste… “cualquier cosa” (Música para los oídos de Satanás) es el momento propicio para que empiece a actuar en medio de tu desesperación. El caos y el desaliento, es utilizado por satanás, para hundir a la persona que no se enfoca en que su éxito financiero, debe venir de Dios padre, a través de la fe, pero la fe efectiva, no esperando a que caiga el dinero de los cielos, mientras se mantiene inerte y sin luchar por alcanzar un éxito verdadero, siempre siguiendo los mandatos y condiciones de Dios padre… Uno de los primeros éxitos de satanás es no mostrar las salidas que Dios padre nos pone a nuestro alcance, siempre aparece con una mejor idea inmediata, el conseguir dinero por medio de la codicia, por medio de ilegalidades, al precio que sea con tal de mantener un “status” social al cual se acostumbró y no desea renunciar, pero esta medida es solamente paliativa, un simple parche, mientras consigue lo que quiere, que es controlar tu vida, a traves de tu desesperación y por último destruirte…

codicia

La Codicia también es vanidad…

Al final aunque vivimos en un mundo material, expuestos y bombardeados por ejemplos donde nos dice que la felicidad está en las muchas posesiones, es lo que está encegueciendo al ser humano, la codicia, un mundo frívolo donde se mueven los capitales, comprando, desde alimentos y vestido, propiedades y hasta seres humanos, donde el nombre de Dios padre no tiene cabida y donde la copia barata de prosperidad que Satanás ofrece atractivamente, no es más que un espejismo para dejar pasar la vida sin hacer lo que es verdaderamente importante y es, trasmitir la luz y la unción de Dios padre a través de nuestro esfuerzo, de nuestro trabajo, de nuestro ejemplo, fomentando la fe a través de nuestro testimonio de prosperidad, donde los bienes materiales son sólo un medio de comodidad, no la razón de esa comodidad, que es Dios padre. Cuando empecemos a idealizar a Dios como el único dador de felicidad, el único dador de prosperidad, nos daremos cuenta que antes de cualquier sentido material que le demos a nuestra vida, sólo cobra sentido cuando este es enfocado por y para Dios, si no es así, mucho cuidado te enfrentas directamente a la codicia, el afán por el dinero… y ese dinero no dura y si dura, trae mucha desgracia consigo…

Y no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12:2)

¡Que Dios padre los bendiga y los llene del espíritu de valentía, para tomar buenas decisiones, siempre siguiendo como modelo el plan bendito de Dios!

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