Adios, no quiero despedirme…

Categories: Temporada 2013

Cuántas veces a mitad de la noche, despiertas, temblando, sudoroso(a), con un gran “vacío” en tu estómago, pensando y convenciéndote de que -fue una pesadilla, fue una pesadilla- te incorporas, respiras y te das cuenta de que no lo fue, tu ser querido, tu ser amado, ya no está, Dios te lo “robó”… Y no eres capaz de despedirte, te repites una y mil veces, ¡No! Adios, no quiero despedirme…

Incapaz de pronunciar una despedida, pues no es fácil decir “adios, no quiero despedirme“…

Para los que por cosas de la vida, hemos dicho “adios, no quiero despedirme”, porque perdimos seres profundamente amados, como papá o mamá, tal vez un hermano(a), un hijo(a), un esposo(a), una pareja, un familiar o amigo(a), y no encontramos consuelo en aquel temible y terrible trance de la muerte. Nuestra alma se ensordece y osa reclamar a Dios padre por esa pérdida, por ese adios, incluso lo desafiamos y entramos en un profundo enojo con Él… ¿Les ha pasado? Si has perdido a alguien, se que posiblemente sentiste alguno o todos los sentimientos que te he enumerado, lo sé, porque yo lo viví, y conozco muy bien esa sensación de pérdida y de impotencia que nos embarga y te apegas a ese sentimiento de Adios, no quiero despedirme”.

 “En su momento, Dios todo lo hizo hermoso, y puso en el corazón de los mortales la noción de la eternidad, aunque éstos no llegan a comprender en su totalidad lo hecho por Dios”
La Biblia; Eclesiastés 3:11

Dios no te ha robado nada…

Como han leído al principio de este artículo, quise escribir esa frase “Dios me lo robó” porque humanamente lo pensamos, pues parte de nuestros defectos es, echarle la culpa a los demás, en especial a Dios, es fácil apegarnos a quien amamos, por eso es tan doloroso decir adios, sin embargo, tu ser querido, tu ser amado, aunque se fue para siempre de este mundo, simplemente regresó a casa con Papá, el dolor más grande es tener que decir: adios, no quiero despedirme… mucho más, si fue de forma repentina, sin avisar, y ese momento en el que hemos pensado tantas veces y evitamos hablar, como lo es la muerte de alguien cercano, pasa de un simple pensamiento, a nuestra peor y más dura realidad, un adios forzado, un adios incomprensible, un adios repentino, pero, te quiero recordar algo, ese vacío en tu pecho, esa sensación espantosa de pérdida, de soledad, pronto desaparecerá, si tu dejas a Dios padre actuar, dejará de ser un adios, no quiero despedirme, para convertirse en un “hasta luego, un hasta pronto”Suena paradójico, quizás cruel, inconcebible y doloroso, solo suelta su recuerdo, suéltalo, déjalo ir en paz…  Recuerda, no deberías decir “adios, no quiero despedirme” porque en realidad no es un adios, si no un “Hasta luego, hasta pronto”

“Cuando el hombre muere, ¿acaso vuelve a vivir? Mientras tenga que cumplir mi servicio obligatorio, esperaré con paciencia a que llegue mi relevo. Cuando Tú me llames, yo Te responderé; y Te deleitarás en la obra de Tus manos”
La Biblia; Job 14:14-15

Aférrate solo a Dios…

Cuando perdí a mi hermana menor, una preciosa joven de 16 años, alegre, buena hija, buena hermana, buena amiga, renegué a Dios por tanta “injusticia”, ¿Por qué no se lleva a los “malos”?, ¿Por qué tengo que repetirme tantas veces un “adios, no quiero despedirme”?, ¿Por qué? -decía yo-, incluso dejé de hablar con Él porque me robó un pedazo de mi corazón (como si mi ser me perteneciera), y pronto, al pasar de los días y los meses, empecé a ceder, y en algún punto del camino entendí algo, ese algo, que Dios padre ha puesto en mi corazón para decirte hoy que, quiero entiendas, que sé perfectamente lo que sientes, pues yo ya pasé varias veces por ese “puente”, ese que hoy estás cruzando con tanto, tanto dolor, ¿Sabes algo? No se llama el puente del “Adios, no quiero despedirme”, no, es el puente del “Hasta Pronto” la unión entre el “viaje” corto que realizamos y el regreso a nuestro hogar… Por favor, trata de analizar detenidamente lo que te digo, no estamos perdiendo a nadie, ni nos lo están arrebatando o robando; nunca debes decir “adios, no quiero despedirme” tu ser amado terminó su misión en este mundo, y pudo regresar a casa con Papá, la casa que extrañamos todos, la casa que recordamos espiritualmente, la casa del Padre, y algún día, serás tú quien diga, ¡Hasta pronto, nos vemos en casa!, y no querrás que alguien te ate, pronunciando la frase “adios, no quiero despedirme”  no querrás que te detenga, te atormente porque no es capaz de “soltarte”, así que hoy, ahora mismo, sin miedos, déjalo(a), o déjalos(as) ir en paz… Olvídate de ese “adios, no quiero despedirme” y dile, hasta pronto, te amo y quiero que seas feliz al abrigo de la luz de Papá…

adios

¿Quieres empezar el proceso de renovación, de sanación interior, luego de una pérdida?

Te invito a que ores conmigo, te invito a olvidarte de ese “adios, no quiero despedirme”, te invito a soltar a quien amas, te invito a liberarlo(a), pero por sobre todo a liberarte de ese dolor innecesario…

Oración de paz y liberación, para enfrentar la muerte…

papito Dios, Tu que me conoces y me cuidas, Tu que sabes que pasa en lo más profundo de mi corazón, sabes de mis angustias, de mis dolores, de mis anhelos, de mis deseos, ¿Sabes Papá? Me duele mucho ya no tener a mi ser querido a mi lado, sufro porque lo(a) extraño, me destroza el corazón cada amanecer al despertar y saber que no fue una pesadilla, que es una realidad, (nombre de tu ser querido) ya no está conmigo, ya no está a nuestro lado, Tu sabes Padre Santo, que extraño su sonrisa, sus manías, sus “dichos”, sus enojos y nuestras discusiones incluso, tengo temor Papá, de olvidar su cara, de no recordar su voz, temo olvidarme de él/ella, temo por tantas cosas terrenales, y te pido de antemano perdón por eso, más sé que me comprendes porque Tu me creaste y sabías hasta de mis defectos aún antes de nacer…

Sin embargo papito Dios, hoy en medio de mi dolor y de mi alma adolorida, quiero agradecerte por el tiempo y el maravilloso regalo que me diste, al dejarme compartir este tiempo con mi ser querido aquí en la tierra, me permito cambiar un momento de mi dolor, por la alegría de celebrar su vida, por un instante olvidaré su partida y compartiré la felicidad que ahora el/ella siente porque por fin pudo regresar a casa junto a Ti, por un momento dejaré mi egoísmo humano y en este preciso momento libero a mi ser amado, para que pueda descansar en paz, para que pueda disfrutar Tu luz sin inconveniente, sin ataduras, y en este momento te pido Papá, paz para mi alma y para los que hoy lloramos su partida, te pido serenidad, fe y fortaleza para continuar nuestras vidas en Comunión contigo, para que el día que tengamos la dicha de regresar a casa junto a Ti, podemos dejar muchas sonrisas atrás, muchos recuerdos bellos, pero por sobre todo, el recuerdo y el ejemplo de una persona que Te amó, que confió en Ti y que siempre supo que no era necesario decir “adios, no quiero despedirme” , si no un Hasta Pronto…

Hasta Pronto (nombre de tu ser querido) te veo en el cielo, cuando Papá quiera llamarme, mientras tanto, descansa y sé feliz, te lo mereces…

Gracias Dios padre, me has liberado en este momento….

Amén

 

“Dios enjugará las lágrimas de los ojos de ellos, y ya no habrá muerte, ni más llanto, ni lamento ni dolor; porque las primeras cosas habrán dejado de existir”
La Biblia; Apocalipsis 21:4

Como te habrás dado cuenta, debes eliminar de tu vocabulario ese “adios, no quiero despedirme”, pues en realidad Dios padre nos envía a este mundo a aprender, a crecer espiritualmente, pues nuestra casa, nuestro hogar está allá con Él…

Que Dios padre te dé la paz y serenidad que tanto añoras en este momento, que el recuerdo de tu ser querido sea el aliciente para llevar una vida en Comunión con Dios, una vida que valga la pena recordar…

Tu opinión es muy importante, por favor bendícenos con tu comentario al pie de este artículo.

¡Bendiciones!

Giselle / Pescadora de Almas (48 escritos)

Giselle fue llamada por Dios padre para ser su instrumento de evangelización; donde con sus grandes revelaciones, nos muestra para bendición de la Cofradía Vino del Rey, y para la gloria de papito Dios; como vivir una vida en Comunión, apegada a los mandatos que vinieron del Rey, y donde destaca como mujer plena, amante de la palabra de Dios padre; y fiel cumplidora de su misión de Pescar Almas para el reino de los cielos.
Sus revelaciones, escritos y apariciones dentro del Ministerio encomendado a la Cofradía Vino del Rey; llegan a una audiencia superior a los 4 millones de personas en toda Latinoamérica, Estados Unidos y Europa semana a semana.

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